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Oración a Santa Lucia

Santa Lucía o Lucía de Siracusa, fue una mártir que padeció horribles torturas durante la Gran Persecución: una de las matanzas más sangrientas hacia los cristianos. Es conocida como la patrona de los ciegos, porque les fueron sacados los ojos durante su martirio.

A Santa Lucía se le representa con una palma y una bandeja con sus ojos, por la historia de que se les fueron arrancados en la Persecución Diocleciana. En Europa y América se le rinde homenajes con iglesias y territorios que llevan su nombre. También se le puede ver con una espada en lugar de una palma, un libro o una lámpara de aceite, elementos relacionados con el martirio que vivió hasta el momento de su muerte.

oracion a Santa Lucía

Lucía nació en el año 283 en la provincia romana de la Sicilia, específicamente en Siracusa. Fue hija de padres nobles y adinerados. Su madre la comprometió en matrimonio con un joven pagano, pero Lucía quería hacer un voto de virginidad consagrándose al Señor. Como su madre estaba enferma, ella hizo una especie de pacto con ella, si rezaba en la tumba de Águeda de Catania y se curaba, ella tenía que deshacer el compromiso que involucraba a Lucía. En efecto, la madre se curó y luego aceptó al trato de su hija.

Vida y muerte de lucía

Cuando Lucía y su madre deshicieron el compromiso de matrimonio, el pretendiente, dolido, la acusó de ser cristiana con el procónsul Pascasio, desde entonces fue encarcelada y obligada a hacer sacrificios a dioses.

“Sacrificio puro delante de Dios es visitar a las viudas, los huérfanos y los peregrinos que pagan en la angustia y en la necesidad, y ya es el tercer año que me ofrecen sacrificios a Dios en Jesucristo entregando todos mis bienes”. Fueron las palabras de Lucía ante tal pedido de Pascasio.

Esto llevó al procónsul a intentar llevarla a un prostíbulo para que la violaran, pero simplemente no pudieron hacerlo por la fuerza. Después de tanto martirio, Lucía vaticinó que algún día sería canonizada y que sería nombrada la protectora de su pueblo, así como patrona de los desdichados. También mencionó que los gobiernos de Diocleciano y Maximiano caerían.

Murió en el año 304 a los 21 años. Sus restos reposan en la iglesia San Geremia en Venecia, a donde fueron llevados en 1861, antes habría recorrido varios lugares, incluido una iglesia que se construyó en su honor, pero fue demolida para construir una estación de tres que hoy lleva su nombre.

Santa Lucía es patrona de las modistas, de los ciegos, de los oculistas y de los fotógrafos. También de los pobres, los niños enfermos, campesinos, electricistas, choferes, ​ afiladores, cortadores, cristaleros, sastres, fontaneros y escritores.

Cada 13 de diciembre se celebra el día de Santa Lucía, en especial en Siracusa, donde se celebran fiestas desde el 13 hasta el 20 de diciembre y son lo más importante en esa ciudad: los encomendados pasean  a la Santa por toda la ciudad, se realizan cánticos, rezos, consagración de niños a Santa Lucía, las madres visten de rojo a las niñas que lleven por nombre Lucía de rojo para recordar el martirio por el que pasó Santa Lucía; algunas mamás prefieren vestir a sus niñas de blanco representando la pureza que representa la santa. El día 20 el cielo se viste de color por los fuegos artificiales que encienden en abundancia para culminar las celebraciones. Todos los siracusanos se sienten orgullosos de su santa y creen que ella sigue ayudándolos en todo lo que necesiten.

Santa Lucía

La historia de Santa Lucía guarda muchas incongruencias y tiene diferentes versiones. De hecho, una de las leyendas dice que la belleza de la mirada de Lucía era tal, que al saber que su pretendiente la adoraba, ella misma se arrancó los ojos y se los envió.

Otra de las leyendas cuenta que, durante el juicio a Santa Lucía, estando ella sin ojos parecía que realmente podía seguir viendo.

Santa Lucía ha realizado varios milagros, sobre todo en su ciudad natal, la que ha salvado de hambrunas, terremotos y otros problemas que han azotado desde su muerte. Esta santa también es venerada en la Iglesia ortodoxa e Iglesia luterana.

Primera oración a Santa Lucía

 

Oh Bienaventurada y amable Virgen Santa Lucía,

universalmente reconocida por el pueblo cristiano

como especial y poderosa abogada de la vista,

llenos de confianza a ti acudimos;

pidiéndote la gracia de que la nuestra se mantenga sana

y le demos el uso para la salvación de nuestra alma,

sin turbar jamás nuestra mente en espectáculos peligrosos.

 

Y que todo lo que ellos vean se convierta en saludable

tb valioso motivo de amar cada día más a Nuestro Creador

y Redentor Jesucristo, a quien, por tu intercesión,

oh protectora nuestra; esperamos ver y amar eternamente

en la patria celestial.

Amén.

Segunda oración a Santa Lucía

 

Oh Dios, nuestro Creador y Redentor,

escucha nuestras plegarias con misericordia al venerar tu sierva Santa Lucía,

por la luz de la fe que derramaste sobre ella. Con Tu bondad,

danos la capacidad de aumentar y preservar esa misma luz en nuestras almas,

para que podamos evitar el mal, hacer el bien y aborrecer la ceguera y

la obscuridad producto del mal y del pecado.

 

Confiando en Tu bondad,

Oh Dios, humildemente te pedimos, por la intercesión de Tu sierva Santa Lucía,

que nos brindes perfecta visión a nuestros ojos, para que puedan servir a Tu honra y gloria,

y por la salvación de nuestra alma en este mundo para gozar de la luz

perenne del Cordero de Dios en el Paraíso. Santa Lucía, Virgen y mártir,

escucha nuestras plegarias y atiende nuestras peticiones.

Amén.

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Tercera oración a Santa Lucía

Santa Lucía, que de la luz

Recibiste tu nombre, a Ti,

Confiadamente acudo para

Que me alcances la luz

Celestial que me preserva

Del pecado y de las tinieblas

Del error.

Creador y Redentor Señor Jesucristo, a quien, por tu intercesión, oh adorada protectora nuestra, esperamos ver y amar eternamente en la Patria celestial.

Amén.